Me llamo Stefan Leitner y soy un fotógrafo austríaco afincado en Graz. Tras diez años como consultor informático internacional, me convertí en fotógrafo a tiempo completo en 2009. Mi porfolio incluye fotografía de retrato, de producto y de paisaje. Mi trabajo gira siempre en torno a un sujeto perfectamente escenificado e iluminado. Además, en los últimos tres años he dirigido un estudio de luz natural profesional (www.studiohell.at) en Graz, que también está disponible para alquiler.

¿Cuál es tu principal campo en la fotografía o el video?

Al principio me centré en la fotografía deportiva y alpina. Sin embargo, en los últimos años me ha interesado cada vez más la fotografía publicitaria clásica. Durante este tiempo, comprendí la importancia que tiene una iluminación profesional. Ya se trate de personas o de productos, siempre busco una iluminación perfecta. Los primeros años trabajé exclusivamente con flashes. La calidad del resultado solo mejoró de forma significativa cuando comencé a trabajar con luz continua. Al fin y al cabo, un fotógrafo necesita poder ver la luz con la que está trabajando. Solo así se puede iluminar el sujeto con precisión.

¿Qué equipo utilizas?

Siempre he sido un gran fan de Fujifilm porque, en mi opinión, es la marca que mejor reproduce los colores. Actualmente trabajo con una Fujifilm GFX 100 II y varios objetivos de focal fija. Para los flashes, siempre he confiado en Profoto.

¿Qué productos de Maxima has utilizado?

Actualmente trabajo con dos Maxima Furiosas y una Maxima 6 GaN con adaptadores Profoto

¿Puedes contarnos un poco más sobre tu estrategia de iluminación favorita?

Como mencioné antes, necesito poder ver la luz con la que trabajo. A menudo, el efecto de iluminación deseado se consigue ajustando apenas unos milímetros. Ese mismo proceso llevaría mucho tiempo con flashes. Maxima resulta extremadamente útil, sobre todo al trabajar en el estudio. Ya sea como luz de relleno, contraluz o simplemente para crear sombras, contar con tres luces Maxima cambia las reglas del juego por completo para mí. Como suelo trabajar en modo teatro, puedo controlar las tres luces directamente desde mi puesto de trabajo a través de la app, lo que me ahorra muchísimo tiempo. Y lo que es más importante, siempre puedo ajustar la iluminación desde la perspectiva de la cámara. No me imaginaría volver a trabajar con flashes. Debido al alto rendimiento de la serie Maxima, congelar el movimiento tampoco supone ningún problema.

¿Cuáles son las características de Maxima que más has disfrutado?

Llevo más de diez años trabajando con Profoto, así que tengo una amplia colección de modeladores de luz que puedo utilizar con el sistema Maxima. Esto no solo me ahorra dinero, sino que produce exactamente el mismo efecto que los flashes. De hecho, todo es igual que antes, con la única diferencia de que ahora puedo previsualizar la configuración final de la luz. Es un sueño hecho realidad.